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Salud mental en las organizaciones hoy: ¿por qué es crítico considerarla?

Hace unos años nos enfrentábamos a cifras realmente  preocupantes en materia de salud mental. Sin todavía visualizar el impacto de la pandemia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya señalaba, en el año 2019, que más de 250 millones de personas en el mundo padecían de depresión, una de las principales causas de discapacidad que, en conjunto con la ansiedad, podían llegar a impactar a la economía mundial en US$ 1 billón anual en pérdida de productividad (2019).
Si ponemos el foco en las organizaciones, estudios señalan que uno de cada cinco trabajadores posee algún tipo de trastorno psicológico, el que puede llevar a un deterioro en la calidad de vida y capacidad funcional de quienes los padecen (Mingote, del Pino, Sánchez, Gálvez y Gutiérrez, 2011). Por tanto, pensar en entornos labores saludables, juega un rol crucial dado el impacto que tienen en la salud mental de las personas.
Complementariamente, Dimoff, Kelloway y Burnstein (2016) señalan en su revisión que el estrés y los problemas de salud mental, no solo impactan negativamente en la vida de las personas, sino que también a nivel organizacional: pueden llevar a una baja productividad (Karasek & Theorell, 1990; Goetzel, Ozminkowski, Sederer, & Mark, 2002), altos niveles de ausentismo (Goetzel et al., 2002; Baicker, Cutler, & Song, 2010), problemas en relaciones interpersonales (Caveen, Dewa, & Goering, 2006; Shain, Arnold, & GermAnn, 2012) y un aumento de costos asociados a discapacidad y seguros de salud (Caveen et al., 2006; Karasek & Theorell, 1990). Por lo tanto, hacerse cargo de la salud mental a nivel organizacional, no solo creará ambientes que puedan llegar a proteger a los colaboradores/as, sino que también
impactará positivamente en la productividad (Institute for Employment Studies, 2018), el desempeño (Mental health and employers: Refreshing the case for investment, 2020), los niveles de ausentismo, la intención de salida, las lesiones y la reputación de las organizaciones (Pike, 2020). Además, la OMS (2019) indica que por cada dólar invertido en abordajes de tratamiento a nivel de salud mental, se obtiene
un rendimiento en mejora a nivel de salud y productividad de cuatro dólares.

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